Crónica 10

Este viernes santo se parece a los que mi abuela, hace muchos años, me describía. El pueblo está en silencio, en un pueblo acostumbrado a la música hoy no se escucha una nota.  El cielo encapotado, cubre de gris todas las calles. Hay una sensación de tristeza que se manifiesta en la actitud de recogimiento de cada persona. Por momentos creo que está pausado el tiempo y nos hemos detenido a vivir ese misterio del Hijo de Dios enjuiciado, condenado a la muerte en cruz.

La gente va llegando poco a poco al templo para iniciar el viacrucis. Me impresiona el gentío, es casi todo el pueblo el que está ahí, dispuesto a conmemorar el camino de Jesús. Es una procesión de silencio y paz de hombres y mujeres que seguro ven en la derrota del Nazareno su propia derrota diaria. Volteo hacia atrás y la multitud me deja seguro que nadie se quedó en casa, aquí va todo el pueblo. Una banda ataviada como los romanos de la época interpreta una marcha marcial que guía nuestros pasos y la meditación de cada una de las estaciones. Después un Jesús negro con ropas manchadas de rojo y una pesada cruz nos recuerda que el Nazareno era uno de nosotros; los hombres disfrazados de soldados romanos representaban a los corruptos, a los violentos, a los enemigos de Jesús que como marionetas del mal siguen señalando y enjuiciando al que muestra el amor, el servicio y el perdón como el camino, la verdad y la vida.

Nuestra procesión iba llenando de paz con los rezos que salían de nuestra boca cada rincón del Pueblo. A pesar de que ha sido el Viacrucis más largo que he realizado, estaba feliz del testimonio católico que le dábamos a este pueblo de Bahía Solano.

Presidí la acción litúrgica de las 3 pm con la impresión de la muerte de Martín Elías, sintiendo con eso lo frágil de la vida. Luego realizamos la meditación de las 7 palabras y a dormir, sintiendo que hay que estar preparado siempre para irse. Oramos juntos.

plinero Written by:

Una espacio donde quiero compartir mis experiencias, lo que voy encontrando en el camino. Que el Dueño de la vida, te bendiga. ¡Tú sabes!

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