Crónica 4 (Domingo de Ramos)

El canto del gallo nos anunció que había llegado el Domingo de Ramos. Bahía Solano amaneció en silencio a pesar de que en la noche se escuchaban en todas las direcciones las canciones de viejos vallenatos que me recordaban que a los negros nos gusta la fiesta. Nos reunimos en un puente llamado Chambacú (como el nombre de uno de los primeros indígenas que llegó a esta zona)  para iniciar la celebración de la entrada de Jesús a Jerusalén. Gocé viendo que mucha gente se reunía para acompañarnos en el recorrido. Era un río humano que al tiempo que cantaban “tú reinaras” y “Hosanna”, le decían a este pueblo que tenemos esperanza en Jesús de vivir de una manera diferente. El recorrido fue largo, cubrimos gran parte de este pueblo acunado por las aguas de su mar bipolar, que cada 6 horas los deja y en otras 6 vuelve para acariciarlos. La capilla llena de gente atenta, alegre y sedienta de la Palabra de Dios. Prediqué sobre la necesidad de mantenernos firmes -como el Jesús de la Pasión- en nuestras convicciones y no ceder ante los embates  del mal como Pedro y Pilatos. Al final los abrazos, las fotos y el cariño de la gente. Hemos iniciado nuestra Semana Santa. Ahora vamos a Huina, una playa que dicen es linda. Seguimos orando.

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Una espacio donde quiero compartir mis experiencias, lo que voy encontrando en el camino. Que el Dueño de la vida, te bendiga. ¡Tú sabes!

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