Crónica 7 (encuentro con jóvenes)

Un nuevo día inició, una vez más, con la caminata diaria frente a la bahía. Son 50 minutos para reflexionar y  tratar de mantenerme a tono físicamente. Pasadas unas horas, luego del desayuno, dimos inicio al encuentro con los jóvenes de las escuelas del pueblo (9,10 y 11*). Tuvimos dinámicas al inicio a las que siguieron algunos cantos y luego me reuní con cada curso por individual. Ellos estuvieron atentos y disponibles. Sus rostros expresan por una parte las esperanzas de quienes están próximos a terminar una etapa de la vida, pero por otra, también la preocupación de qué es lo que sigue.

Les hablé de la necesidad de tener sueños y luchar por realizarlos. Les hablaba con esperanza, pero al tiempo no podía evitar que se me viniera a la cabeza la idea de que realmente tienen pocas posibilidades. No puedo negar que al terminar de hablar con ellos quedé triste porque creo que tienen pocas oportunidades. Parecían no tener futuro. Sin embargo, mire al cielo y los encomendé con la fe del que cree en un Dios especialista en imposibles.

Por la tarde me reuní con la alcaldesa, los concejales y los trabajadores de la administración. Fue una reunión sencilla, les hablé de ser proactivos, asertivos y sinérgicos; les insistí que en sus manos está el futuro de su bello municipio. Terminada la reunión, la alcaldesa me invitó a pasar por la sede de la alcaldía del pueblo. Al ir a las instalaciones de la “alcaldía” (es la más inadecuada y fea que conozco) sentí que no podrían hacer mucho porque realmente no tienen nada.

En aquel pueblo todas las necesidades básicas son insatisfechas, además de los problemas de orden público, está latente en esta región la cultura del dinero fácil del narcotráfico (que se expresa en la llamada pesca blanca) y con ello ninguna posibilidad real de producir. Todo esto, me hace pensar que son quijotes peleando con verdaderos gigantes. Me sentí triste y decepcionado del estado colombiano.

En la noche celebré la Eucaristía y luego conferencié para 150 personas que fueron al templo ávidas de espiritualidad. Me conmueve su alegría, su risa, su bailadera, su atención y sus ganas de mejorar.  Ahora mientras voy a dormir tengo ganas de reclamarle a Dios por todo lo que estos viven, pero sé que los responsables son los corruptos que solo piensan en ellos mismos. Mejor duermo ya.

plinero Written by:

Una espacio donde quiero compartir mis experiencias, lo que voy encontrando en el camino. Que el Dueño de la vida, te bendiga. ¡Tú sabes!

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